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10 septiembre 2009

Mamá ya pasó los cincuenta y está en esa edad en que las mujeres están entre jóvenes y viejas, y las visitas a todo tipo de médicos son cada vez más frecuentes.
En un cena de mujeres (mamá, hermana y yo), mamá comentó que hacía dos días que no le venía.
Sin darle mucha importancia al comentario, dije que había aprendido en el colegio que eran cosas comunes a su edad, que no había nada de qué preocuparse, a lo contestó:

-No, igual ya me hice un Evatest.


No quería saberlo, gracias.

20 abril 2009

En mi familia es muy conocida la anécdota de aquellas vacaciones a Punta del Este que nos pagamos con los billetes de dos pesos que habíamos juntado para participar de ese juego que hacía Julián Weich en Sorpresa y Media. Teníamos dos cajas llenas y estaban ordenados por serie y número. No ganamos, claro, pero fue un buen método de ahorro comunitario.
Hoy, mirando el nuevo programa de Julián (a secas, ya es como un amigo), nos pusimos más que contentos y en ese mismo momento, nos levantamos de la mesa a buscar los billetes que teníamos. Luego de ordenarlos, proponernos juntarlos durante todo el año y prometer fidelidad a la causa, advertimos la falta que van a hacer en los kioscos y las maneras de conseguirlos como vuelto. Agárrense porque este año ganamos.

14 abril 2009

Si bien nunca nadie se lo pidió, ni se lo pediría, mi hermana insiste con la idea de sorprendernos con su arte culinario. Así, luego de un intento fallido de lemon pie, que se asemejó a una sopa de limón con merengue arriba, quiso intentar con el guacamole. De esta manera, cinco paltas fueron tiradas a la basura, luego de haberlas dejado reposar envueltas en diario durante tres semanas, consejo de vaya a saber qué verdulero amigo suyo, por haberlas descubierto podridas.
Ahora dice que quiere hacer sushi...

10 abril 2009

Mensún

En charla regresiva con mi hermana, no logramos identificar cuál es el mecanismo que utiliza el niño/a protagonista del mensún, aquella tan cantada y aplaudida canción de nuestra infancia, para subirse a la heladera y tirar una botella. Qué tan grave puede haber sido la caída del sillón como para haberse roto el pantalón? Tan grandes le quedaban los guantes que se le fueron al suelo?
Peor aún, a qué se refiere con melo que te viene, melo que te va, y por qué para ganar había que tocarle el ombligo al otro al compás del apa ña ña ña!

04 abril 2009

Continuando con la temática de los transportes (?), ayer sábado, viajando en 169 con madre y hermana, tuvimos la maldita suerte de sentarnos en un asiento debajo del cual había una bolsa que despedía un desagradibilísimo olor.
En cuanto pudimos nos cambiamos de lugar, abrimos las ventanas y nos dedicamos a observar, desde atrás, las reacciones de la gente al sentarse cerca del maloliente recado.
De eso, nos reímos durante todo el viaje, cual reality show ambientado en un bondi.

04 enero 2009

Maldigo el viernes en que decidí ir a bailar con un par de bermudas blancas (recién estrenadas, regalo de Navidad) y las ensucié todas.
Cuando me levanté, mamá me comentó que las había lavado tres veces seguidas y las manchas no salían. Las remojó en lavandina, y las colgó del balcón, dejándolas a mi cuidado. Pasé unas dos horas en la terraza con los ojos clavados en ellas. Entré a buscar algo, encuentro a madre que pregunta por las bermudas en cuestión. Orgullosa, contesto que siguen ahí.
Al salir, la catástrofe: las bermudas se habían volado. Considerando que vivimos en un piso diez, bastante suerte tuvimos de que hayan caído en el techo del vecino. Sin embargo, recién hoy domingo por la tarde, pude recuperarlas, gracias a la buena onda de los de al lado.
Claro que hubo que pasar por la patética situación de tocar timbre, explicarles lo que había pasado y ver cómo el vecino se subía a la escalera, temiendo que le pasara algo (lo unico que me faltaba!).
Mucho se dijo siempre del Triángulo de las Bermudas. Colgar ropa en un piso diez, es más peligroso.

09 diciembre 2008

Si lo sabe cante

En conversación con mi abuela:

Ella: - Cuánta gente que había en el recital de Madonna
Yo: - Sí, lo vi por la tele.
Ella: - Igual la gente está muy enojada con ella...
Yo: - ¿Por?
Ella: - Dicen que no cantó, que hizo playboy.

06 octubre 2008

La heladera respira todavía

Llegar del colegio pasadas las seis de la tarde, sin haber comido nada desde la una, no está nada bueno.
Peor aún, si cuando abrís la heladera te encontrás con que no hay galletitas dulces, ni pan lactal de salvado ni queso untable ni jamón para hacerte un sánguche.
Logré rescatar un paquete de pan blanco del fondo de la heladera que había sobrado de mi almuerzo para el Día de la Primavera (que seguramente estaba vencido, pero ante la desesperación, cualquier fecha es un número separado con barras).
Resignada, pongo a calentar agua para el mate y decido ir a estudiar al comedor para así no tentarme con las otras cosas que había en la cocina (ya había mirado con cariño un salame, y dos empanadas). Grande fue mi sorpresa cuando, al prender la luz del comedor, me encuentro que la mesa no estaba. Sin entender mucho, voy hasta el living, y veo que la mesa ratona también había sido sustraída.
Todo bien con que estoy en medio de una mudanza, pero falta más de un mes para cambiar de casa y una mesa o un pote de queso untable son cosas necesarias.
Ah, terminé en la cocina, untando con paté un pan vencido.

13 septiembre 2008

De lo que pasa en el Este

Mi finde en el conocidísimo balneario uruguayo se está haciendo largo. Bastante largo. El aburrimiento y el patetisismo están llegando a los límites conocidos. Ya leí una revista, un libro, me pinté las uñas y aprendí a hacer café. Sólo me faltó ir obligada a misa y tocar en el piano para Elisa.
En una ciudad vacía, todos los lugares que la componen también lo están. Ésto llega a provocar situaciones patéticas como ver a mi papá escapando de mi mamá entre las góndolas de un supermercado con un aceite de oliva abajo del brazo, o salir a manejar y pararte en medio de una avenida, y que nadie te diga nada; porque para eso tendría que pasar al menos un auto, claro.
Mi plan de sábado a la noche consistió en ver un monólogo de Sergio Gonal en un programa de cumbia al estilo Pasión de Sábado pero con un conductor viejo y una tribuna con muy poca onda. Le siguió un capítulo de Sabrina, la bruja adolescente, y remató con Talento Argentino del domingo anterior. Suerte que no lo había visto, pensé. Tampoco lo vi hoy.
En situaciones como ésta, extraño a los putos de Cablevisión y a los de la banda ancha.

10 agosto 2008

Lo que dejaron las vacaciones

Los domingos son todos iguales. Hasta el mejor domingo de tu vida (que nunca tuve uno, pero supongo que debe pasar) va a ser peor que cualquier otro día. Hasta peor que un lunes.
Los domingos son días de reflexión o de estudio. Como estoy en vacaciones (aunque al cierre de esta edición ya no lo estaba) fue día de reflexión. Ésta, siempre va acompañada por la salida familiar si está soleado o por la comedia tonta si es día de lluvia. Pero salió el Sol, por lo que salí con mis padres. Tener que caminar al lado de tus viejos por la soleada costanera del Tigre a pasito de enamorado y haciéndote lugar a los costados de quienes caminan agarrados de la mano mientras se miran acarameladamente a los ojos, no es el mejor plan. Pero claro, siempre podemos conformarnos con un es lo que hay.
Peor fue haber llegado a tu casa, y carente de planes, haber ido con el auto a estacionar a cuarenta y cinco grados en una calle cortada porque tu instructor te pidió que lo practicaras, después de haber derribado un cono y haberte subido al cordón de la vereda.
En fin, que hay cosas peores, las hay. El martes vuelvo a la rutina diaria, que si bien no es lo mejor, me hace olvidar la poca vida que tengo, o que creo tener.