No quiero atribuirselo a mi entrada anterior, pero hoy era mi presentación de danza, para la cual ensayé durante un año, me hice ocho (ocho!) trajes, me puse pestañas postizas, gasté purpurina, moví a mis viejos y todo fue arruinado por "un corte de luz generalizado que repararemos dentro las próximas 48 horas".
Genial.
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22 noviembre 2009
04 julio 2009
Si bien el virus que se está instalando en la país y ya mató a supuestas varias decenas de personas es algo serio, me es intolerable la paranoia en la cual se encuentra la gente.
No sólo tengo que bancarme que los boliches cierren, sino que tengo que bancarme las preguntas de quienes no entienden cómo sigo viajando en subte, tren y colectivo tres veces por semana. Hola, mi vida sigue, me encanta que vos estés en tu casa mirando Intrusos pero yo no puedo ni quiero.
Ni hablar de los obsesivos que andan con el alcohol en gel en la cartera y se ponen barbijo para andar por la calle. Después los saludás y te dan un beso como si nada, como si yo no tuviera porcina y son todos los demás desconocidos los infectados.
Sé que hay que tomar precauciones y que tampoco hay que ser imprudente, pero todo tiene un límite, y ese límite es la coherencia.
De algo hay que morir.
No sólo tengo que bancarme que los boliches cierren, sino que tengo que bancarme las preguntas de quienes no entienden cómo sigo viajando en subte, tren y colectivo tres veces por semana. Hola, mi vida sigue, me encanta que vos estés en tu casa mirando Intrusos pero yo no puedo ni quiero.
Ni hablar de los obsesivos que andan con el alcohol en gel en la cartera y se ponen barbijo para andar por la calle. Después los saludás y te dan un beso como si nada, como si yo no tuviera porcina y son todos los demás desconocidos los infectados.
Sé que hay que tomar precauciones y que tampoco hay que ser imprudente, pero todo tiene un límite, y ese límite es la coherencia.
De algo hay que morir.
18 mayo 2009
Agachate y conocelo
Personalmente, debo decir que me molesta y mucho que la gente llame a los conductores de televisión sólo por su nombre de pila, como si fueran amigos.
Esta semana escuché inmumerables veces hablar del éxito de Marcelo y el regreso de Mirtha.
Acaso la gente, por haber compartido tantas cenas y almuerzos con ellos los considera realmente parte de sus familias? O será que no tienen amigos de verdad y hablan de Marce cual tío jodón?
Hay gente que se siente realmente sola, que vuelva Susana!
Esta semana escuché inmumerables veces hablar del éxito de Marcelo y el regreso de Mirtha.
Acaso la gente, por haber compartido tantas cenas y almuerzos con ellos los considera realmente parte de sus familias? O será que no tienen amigos de verdad y hablan de Marce cual tío jodón?
Hay gente que se siente realmente sola, que vuelva Susana!
14 abril 2009
Sé que no debo ser la única, pero realmente me indigna, cada vez que prendo la computadora, ver que tengo mails y al chequearlos, notar que son, salvo excepciones:
- publicidades de viagra
- fotos de niños perdidos en el Congo, que no creo nunca ser quien los encuentre
- mails de Greenpeace que aunque útiles, muchas veces suelen avisarte que lograron su cometido, o que Cristina (como si fuera una vecina) tiene la culpa de cual o tal cosa, como si uno fuera a llamarlos para felicitarlos
- diapositivas con mensajes feministas
- invitaciones a Hi5 o a Sónico, grupos sociales a los cuales no tengo pensado adherirme
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28 noviembre 2008
Entre las integradoras, los trajes para danza y el calor, lo único que necesitaba era un respiro. Me venía al pelo la fiesta de egresados de mi hermana, en un boliche al cual había ido más de una vez, pero a la matineé. Me cambié, me maquillé, llamé a una amiga, nos pasaron a buscar, nos perdimos con el auto, nos mojamos, y todo para qué?
Para que en la puerta, nos digan "Chicas, Documentos". Y claro, no sólo que nuestros documentos decían que teníamos diecisiete, sino que encima mentimos y dijimos que teníamos dieciocho, cosa incomprobable con cualquier otro dni de una persona de veintiuno.
Conclusión, a casa a las 3 a.m. (nótese que estuvimos bastante tiempo en la puerta intentando violar el supuesto control municipal), maquillada y mojada.
Nueve meses, no sólo son un bebé. Son la puerta a mi legalidad.
Para que en la puerta, nos digan "Chicas, Documentos". Y claro, no sólo que nuestros documentos decían que teníamos diecisiete, sino que encima mentimos y dijimos que teníamos dieciocho, cosa incomprobable con cualquier otro dni de una persona de veintiuno.
Conclusión, a casa a las 3 a.m. (nótese que estuvimos bastante tiempo en la puerta intentando violar el supuesto control municipal), maquillada y mojada.
Nueve meses, no sólo son un bebé. Son la puerta a mi legalidad.
20 octubre 2008
Sinceramente, toda esta cosa del cambio de horario me desespera. Todo bien con el ahorro de energía, pero me siento engañada.
Así, hoy salí a la calle a comprar cosas varias a eso de las ocho de la noche (o de la tarde, ya no sé), dejándome llevar por la luz que asomaba por mi ventana, para darme cuenta que los negocios ya habían cerrado. De todas las cosas que necesitaba comprar, sólo compré una y volví indignada, claro.
Tampoco soy de esos que no asumen que la hora está cambiada y hacen comentarios del tipo "Hoy me levanté a las cinco de la mañana de antes" para demostrar que no se levantaron a las seis, como solían hacerlo. O aquellos que, cuando alguien dice la hora preguntan "¿De antes o de ahora?". Es obvio que la hora que habría sido ayer en este preciso instante me importa poco y nada, date cuenta.
La cuestión es que mi vida sigue rigiéndose por mi reloj biológico, lo que hace que tenga hambre y madre diga que hasta que no se haga de noche no comemos.
Así, hoy salí a la calle a comprar cosas varias a eso de las ocho de la noche (o de la tarde, ya no sé), dejándome llevar por la luz que asomaba por mi ventana, para darme cuenta que los negocios ya habían cerrado. De todas las cosas que necesitaba comprar, sólo compré una y volví indignada, claro.
Tampoco soy de esos que no asumen que la hora está cambiada y hacen comentarios del tipo "Hoy me levanté a las cinco de la mañana de antes" para demostrar que no se levantaron a las seis, como solían hacerlo. O aquellos que, cuando alguien dice la hora preguntan "¿De antes o de ahora?". Es obvio que la hora que habría sido ayer en este preciso instante me importa poco y nada, date cuenta.
La cuestión es que mi vida sigue rigiéndose por mi reloj biológico, lo que hace que tenga hambre y madre diga que hasta que no se haga de noche no comemos.
06 octubre 2008
La heladera respira todavía
Llegar del colegio pasadas las seis de la tarde, sin haber comido nada desde la una, no está nada bueno.
Peor aún, si cuando abrís la heladera te encontrás con que no hay galletitas dulces, ni pan lactal de salvado ni queso untable ni jamón para hacerte un sánguche.
Logré rescatar un paquete de pan blanco del fondo de la heladera que había sobrado de mi almuerzo para el Día de la Primavera (que seguramente estaba vencido, pero ante la desesperación, cualquier fecha es un número separado con barras).
Resignada, pongo a calentar agua para el mate y decido ir a estudiar al comedor para así no tentarme con las otras cosas que había en la cocina (ya había mirado con cariño un salame, y dos empanadas). Grande fue mi sorpresa cuando, al prender la luz del comedor, me encuentro que la mesa no estaba. Sin entender mucho, voy hasta el living, y veo que la mesa ratona también había sido sustraída.
Todo bien con que estoy en medio de una mudanza, pero falta más de un mes para cambiar de casa y una mesa o un pote de queso untable son cosas necesarias.
Ah, terminé en la cocina, untando con paté un pan vencido.
Peor aún, si cuando abrís la heladera te encontrás con que no hay galletitas dulces, ni pan lactal de salvado ni queso untable ni jamón para hacerte un sánguche.
Logré rescatar un paquete de pan blanco del fondo de la heladera que había sobrado de mi almuerzo para el Día de la Primavera (que seguramente estaba vencido, pero ante la desesperación, cualquier fecha es un número separado con barras).
Resignada, pongo a calentar agua para el mate y decido ir a estudiar al comedor para así no tentarme con las otras cosas que había en la cocina (ya había mirado con cariño un salame, y dos empanadas). Grande fue mi sorpresa cuando, al prender la luz del comedor, me encuentro que la mesa no estaba. Sin entender mucho, voy hasta el living, y veo que la mesa ratona también había sido sustraída.
Todo bien con que estoy en medio de una mudanza, pero falta más de un mes para cambiar de casa y una mesa o un pote de queso untable son cosas necesarias.
Ah, terminé en la cocina, untando con paté un pan vencido.
02 octubre 2008
Conformistas
Soy adepta a los dichos y frases. Tengo que admitir que me encanta decirlos. Sin embargo, hay algunos que me indignan y son los conformistas.
Situación cotidiana si las hay, quejarse de que no hay sol y que alguien diga aunque no lo veamos el sol siempre está. O quejarse de la lluvia, y que digan que siempre que llovió paró. Ya sé que va a parar querido, solamente digo que no quiero que esté lloviendo en éste momento.
Sin lugar a dudas, el premio al más irritante, es en la panza todo se mezcla. ¡Cómo si uno no supiera cómo funciona el sistema digestivo! Simplemente no quiero comer merengue con maní...bah, quién querría?
Situación cotidiana si las hay, quejarse de que no hay sol y que alguien diga aunque no lo veamos el sol siempre está. O quejarse de la lluvia, y que digan que siempre que llovió paró. Ya sé que va a parar querido, solamente digo que no quiero que esté lloviendo en éste momento.
Sin lugar a dudas, el premio al más irritante, es en la panza todo se mezcla. ¡Cómo si uno no supiera cómo funciona el sistema digestivo! Simplemente no quiero comer merengue con maní...bah, quién querría?
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13 septiembre 2008
De lo que pasa en el Este
Mi finde en el conocidísimo balneario uruguayo se está haciendo largo. Bastante largo. El aburrimiento y el patetisismo están llegando a los límites conocidos. Ya leí una revista, un libro, me pinté las uñas y aprendí a hacer café. Sólo me faltó ir obligada a misa y tocar en el piano para Elisa.
En una ciudad vacía, todos los lugares que la componen también lo están. Ésto llega a provocar situaciones patéticas como ver a mi papá escapando de mi mamá entre las góndolas de un supermercado con un aceite de oliva abajo del brazo, o salir a manejar y pararte en medio de una avenida, y que nadie te diga nada; porque para eso tendría que pasar al menos un auto, claro.
Mi plan de sábado a la noche consistió en ver un monólogo de Sergio Gonal en un programa de cumbia al estilo Pasión de Sábado pero con un conductor viejo y una tribuna con muy poca onda. Le siguió un capítulo de Sabrina, la bruja adolescente, y remató con Talento Argentino del domingo anterior. Suerte que no lo había visto, pensé. Tampoco lo vi hoy.
En situaciones como ésta, extraño a los putos de Cablevisión y a los de la banda ancha.
En una ciudad vacía, todos los lugares que la componen también lo están. Ésto llega a provocar situaciones patéticas como ver a mi papá escapando de mi mamá entre las góndolas de un supermercado con un aceite de oliva abajo del brazo, o salir a manejar y pararte en medio de una avenida, y que nadie te diga nada; porque para eso tendría que pasar al menos un auto, claro.
Mi plan de sábado a la noche consistió en ver un monólogo de Sergio Gonal en un programa de cumbia al estilo Pasión de Sábado pero con un conductor viejo y una tribuna con muy poca onda. Le siguió un capítulo de Sabrina, la bruja adolescente, y remató con Talento Argentino del domingo anterior. Suerte que no lo había visto, pensé. Tampoco lo vi hoy.
En situaciones como ésta, extraño a los putos de Cablevisión y a los de la banda ancha.
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